Microsoft busca nuevas recetas para Windows

El 21 de Enero ha sido la fecha elegida para una nueva presentación sobre Windows 10. Microsoft parece que está contenta con el dearrollo de su nuevo producto, y las opiniones parecen indicar que se ha planteado técnicamente un producto iteresante, con la incorporación de funcionalidades que se echaban de menos, y mejorando considerablemente la experiencia de usuario. Pero  Windows 10 debe ser más que una vuelta al menú de inicio, ya lo está demostrando en el ámbito técnico, pero también lo debe ser a nivel de modelo de negocio.

El hecho que la nueva versión de Windows haya sido pensada como una plataforma, y no como un sistema operativo, es una muestra de los aire de renovación del gobierno de Satya Nadella, que busca adaptarse a las necesidades del mercado. Actualmente el consumidor, es un usuario multidispositivo que paulatinamente demandan la unificación de los mismos para alcanzar la ubicuidad de su entorno (hogar digital, empresa digital, smart cities…) y Windows 10 está pensado para ello para interactuar con tu equipo de trabajo, con tu smartphone, con tus wereables y otros gadgets del Internet de las Cosas. Por otro lado, en relación al ciclo de desarrollo, es la primera vez que la compañía decide una apertura del mismo, a través de la creación de la comunidad Windows Insider. En ella, los Insiders, testean las versiones beta, identificando bugs y proponiendo cambios o mejoras.

¿Cómo va a ser monetizado Windows 10?

El siguiente paso, indudablemente, concierne al  modelo de negocio. La relevancia de este punto es de tal criticidad que independientemente del éxito técnico, podría convertir a Windows 10 en un fracaso. Si reflexionamos un poco, es realmente extraño escuchar a alguien decir que ha comprado un sistema operativo, puede que en el ámbito empresarial pueda resultar algo menos inusual, pero tampoco mucho menos. Y es que la realidad es que no solemos comprar sistemas operativos, los obtenemos de manera indirecta con la adquisición de un nuevo dispositivo. Por lo que en la mayoría de los casos, es el hardware el que determina la migración a un nuevo sistema operativo.

En los últimos 30 años, en Redmond se encontraron con un mercado donde había un producto sin productos sustitutivos y con productos competidores casi inexistentes: el pc. En estos treinta años la cuota de ventas del pc parecía crecer sin fin, y los fabricantes de los mismos, en la práctica, sólo tenían una opción como sistema operativo. Poco a poco, el modelo fue derivando en que los fabricantes de hardware incorporaban el sistema operativo desde fabrica para mejorar la experiencia de usuario del consumidor, por lo que esos mismos fabricantes compraban directamente a Microsoft su sistema operativo. En cambio, hoy el mercado se caracteriza por su saturación de la demanda, por lo que principalmente adquiere pc’s por sustitución. Además desde el lado de la oferta, se ha incremento la competencia en s.o, el antiguo rival Apple, resurgió de sus cenizas, alcanzando la mayor popularidad de su historia, y reinando indiscutíblemente en el nicho de los usuarios premium; las tímidas distribuciones de Linux (especialmente Ubuntu y Debian) son habituales entre los expertos y especialmente en los servidores corporativos; y además un nuevo competidor, Google se ha posicionando en los centros educativos, los usuarios de gama económica, y con una estrategia que busca posicionarse a más largo plazo. Pero además, aparecen nuevos productos sustitutivos (tablets, smarthpones, ordenadores de placa reducida) en los cuales Microsoft no entró con muy bien pie.

A pesar que Microsoft tiene cierto predominio en el mercado, especialmente en el empresarial, el actual escenario está alejado de la época de oro de Windows y el nuevo gobierno de Redmon lo sabe. Por ello el Chief Operating Officer de Microsoft, Kevin Turner, en la pasada Conferencia de Tecnología del Credit Suisse ante la ronda de preguntas, dejó entrever que aún no era claro el modelo de venta de Windows 10, pero si es necesario buscar un modo creativo para su monetización, y entre ellas se encuentra la suscripción.

Replicar un modelo de éxito

Parece que es descartada la idea de un Windows 100% de suscripción, es decir que habría que pagar una cuota mensual para acceder a nuestro ordenador. Las ideas, se orientan a plantear un modelo freemiun, donde los de Redmond definirán un core gratuito que estará instalado en nuestros dispositivos y para el cual podremos contratar funcionalidades adicionales más avanzadas. No sería la primera vez en que Microsoft planteara un modelo de suscripción, desde el 2011 hemos visto como se daba esta opción para la suite MS-Office, aunque se ha seguido. Así que en el 2014 Office se nos presenta como producto (formato tradicional); como una versión on-line gratuita con las funciones básicas; y como servicio a través de las diferentes licencias de Office 365. Este cambio de estrategia ha permitido que la última versión de esta suite de ofimática, alcance este año la mayor cifra de ventas de su historia.

No podemos olvidar que Microsoft ha sido tradicionalmente una empresa de desarrollo software, y ha sido la venta de licencias las que ha tenido el mayor peso en su cuenta de resultado,  suponiendo un 70% de los ingresos en el último año fiscal estadounidense.  Este porcentaje difiere sustancialmente de competidores como Apple y Google, que presentan una estructura de ingresos diferente la cual les permite ofertar productos similares a lo de Microsoft con un precio de venta inferior o casi nulo. Si es cierto, que en el ámbito empresarial, que supone la mayor parte de sus beneficios, la posición de Microsoft es sólida, pero parte del éxito frente a competidores como IBM o SAP, ha radicado en la presencia de Microsoft en el gran consumo.

Es por ello que el camino en el que se ha adentrado el equipo de Nadella no sólo se basa en productos y sus requisitos técnicos (que indudablemente debe mantener el ritmo de sus competidores), sino que el éxito de esta nueva etapa radica en replantear los modelos de negocio de gran parte de su líneas, como son los productos orientados al mercado de consumo y especialmente los sistemas operativos, para que la compañía pueda seguir ofreciéndolos, monetizarlos existósamente y sin perder cuota de mercado frente a unos rivales que pretenden utilizar el mercado de consumo como trampolín al ámbito empresarial.

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