La tecnología como medio y no como fin

La innovación y la búsqueda de la eficiencia, son esenciales hoy en día para nuestras compañías y por ende para la economía nacional.  En esta batalla, la adopción y utilización de tecnología juega un papel de gran relevancia, aunque a veces, y potenciados por determinado tipo de profesionales, se le quiere atribuir un papel omnipotente y salvador que per se no tiene. La tecnofília Uno de los efectos generados con la llegada de la economía digital y sus herramientas, es la aceleración en el desarrollo y compra de tecnología. Hecho principalmente debido a que la realización de inversiones para la modernización no suponen un compromiso financiero para las compañías excesivo, y por una proliferación de “guruseros” del “mundo social 2.0 de la nube de las cosas”, que aprovechándose de los diferentes canales de comunicación y la generación de contenidos, nos ilustran de las ventajas inigualables de sus productos. En este mundo tecnificado, no es raro  encontrar, compañías que presentan una amalgama de software entre los que se incluyen ERP, CRM, PML, gestores de tareas, gestores de archivos en la nube…  a los que se aventuran a denominar sistema de información. Aunque más bien se limitan a ser un sistema de registro, pues lo que se dice informar no informan mucho, bien porque la veracidad del contenido es cuestionable, o porque no está bien definidos los procesos de reporte, los indicadores asociados a ellos, o los mecanismos de extracción. Tampoco es nada inusual encontrar compañías que se usan un mix de tres a cuatro soluciones, entre corporativas y gratuitas en la nube, para el archivo y distribución de contenidos, generando en la organización una situación de incertidumbre  sobre la ubicación de los archivos, y tangencialmente un problema de seguridad. Otro caso, no menos significativo es  el uso profesional de las redes sociales. ¿Tiene sentido cómo se están siendo usada las redes por muchas organizaciones? ¿Debemos tener presencia en todas las redes? ¿Es lógico que un único mensaje  para todas las redes, o sería conveniente establecer diferentes tipos de contenidos en función de la red?. La tecnología como medio y no como fin Esta facilidad de adquisición de tecnología, planteada sin una estrategia puede llegar generar un efecto contrario al buscado. En vez de optimizar a la organización, la sobrecarga con tareas, opciones y roles que sólo aportan burocracia, perdida de eficiencia y sin aportar autentico valor añadido a nuestro producto o a nuestra marca. Evidente, es esencial poder contar hoy con un sistema de información que nos dote de los mecanismos que nos permitan analizar los hechos (internos y externos) para tomar decisiones. Al igual que debemos plantearnos con rigurosidad las plataformas intercambio de contenidos con proveedores y clientes para proteger nuestro capital intelectual, y evitar duplicidad de información o la difusión de contenidos obsoletos. Haciendo un análisis de mayor profundidad, de nuestro branding y a nuestro modelo de negocio, podremos no sólo limitarnos a utilizar las redes como un canal de comunicación vertical masivo, sino que aprovechando la proactividad que caracteriza a los usuarios, seremos capaces de plantear una comunicación multidireccional, donde la mayor implicación de nuestros clientes, actuales o potenciales, creará unos vínculos de mayor estrechez con la marca, que lo podremos orientar a mejorar la satisfacción del cliente, innovación de productos, y por tanto mayor fidelidad. La adopción de la tecnología, debe ser planteada como la adquisición de  las herramientas, que nos permiten desempeñar de manera más eficiente nuestro trabajo, o alcanzar aquello que hasta por el momento era inviable. Utilizando este criterio como vertebrador de nuestras inversiones, es cuando se genera los saltos innovadores del sistema, como ocurrió con la introducción de los telares o la máquina de vapor en la Revolución Industrial, o la cadena de montaje en los métodos de producción. Debemos ser conscientes que no necesitamos toda la tecnología, sino aquella que se adapte a nuestras necesidades como organización, por limitación de recursos, por estructura orgánica, y para el cumplimiento de nuestra estrategia.

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