Hacia la economía del acceso

Estamos en un periodo de transición. El viejo modelo, el que hemos vivido desde los años 30, está dando sus últimos coletazos, y la sociedad de la producción, la de la economía linear , se resiste al nuevo paradigma orientado a la eficiencia, a la gestión de los recursos escasos. Bienvenidos a la Economía del Acceso

La web colaborativa y la crisis mundial

Los años 2.000 fueron una explosión, la Red mutó y dejó de ser un canal vertical, para consolidarse como un medio horizontal donde todos podíamos leer y, por primera vez, escribir. Por fin, de manera masiva comenzábamos a interactuar proactívamente en el ciclo de vida de los contenidos.  Nos  volvimos prosumidores, y pasamos del -R al -RW.

Al comienzo, “prosumíamos” en la esfera de los bits: texto, de audio, vídeo… pero poco a poco llegó el turno de los átomos, y  por lo tanto, a los productos y servicios del mundo real. Comenzó así, a proliferar comunidades y mercados virtuales donde se intercambiaban productos de segunda mano, se ofrecían servicios, o se compartía el uso y disfrute de bienes.

Muchos no dieron importancia a este hecho, ya que el peso económico de estas iniciativas era un juego. Todas estans iniciativars, eran  prácticas muy acotadas para un nicho de mercado conformado por geeks,  freaks, miembros de comunicades relacionadas con los ideales del opensource o del copyleft. Y por lo tanto, a nivel económicos, a nivel de recursos involucrados, la repercusión era anecdótica…. Todo cambiaría con la llegada de la crisis del 2007.

La última crisis global, que hemos vivido y de la que aún no está tan claro que halla finalizado, ha cambiado nuestro panorama.  El revés económico que ha afectado a la mayor parte de la población, y de las compañías, pero también afianzó el germen que algunos ya  habían vislumbrado: el modelo se ha agotado.  La sociedad de la abundancia es insostenible en múltiples ámbitos: social, económico, o ambiental. Como consercuencia, un nuevo ideal, comenzaría a extenderse por la espinada dorsal de nuestro sistema socioeconómico, llegando a alcanzar todos los niveles: La eficiencia como criterio guía de nuestras actuaciones. Por ello nos encontramos con que la eficencia debe ser aplicada, en la administración del Gasto Público; en la gestión de recursos naturales; en la fuerza laboral que engrosa las compañías; en el consumo privado; en la generación del PIB; en el transporte; en la innovación … Y sería este nuevo paradigma el que actuaría como combustible alimentador de la “economía colaborativa” para que dejase de ser un hecho marginal.

La economía colaborativa, la economía del acceso

En la segunda década del 2000, el perfil del usuario cambió por motivos económicos y  pero también por motivos generacionales.  Las personas nacidas entre los 80 y la primera parte de los 90, los Millennials comienzan a tomar el relevo. Han crecido o nacido con la tecnología, llevan años usando las redes sociales, compartiendo contenidos y ahora comienzan a compartir bienes y servicios, porque quieren tener acceso al disfrute de experiencias que no todos pueden hacer frente,  o que no les interesa hacer frente, por el modelo tradicional de la adquisición (compra de inmubles, coches, o de bienes que utilizarán de manera marginal).

Esa primeras pequeñas comunidades,  mayoriatarimente locales, cuyo paradigma era compartir bienes y servicios; con el tiempo, dieron paso a sites más ambiciosos. Estos nuevos actores tendrían aspiraciones mucho mayores y con una clara vocación hacia la globalidad. Nos encontramos así con empresas como Blablacar, fundada en 2004  y con 30 millones de usuarios; Airbnb, fundada en 2008 y que en el 2015 ya disponía de más de 500.000 habitaciones; o  el conocidísimo Uber, creada en 2009 y actualmente valorada en 50.000 millones de dólares. Datos que manifiestan que estos nuevos modelos de negocio, han dejado de ser servicios marginales para que pequeños nichos de early adopters.

El 2007 fue el origen de una nueva realidad socioeconómica, que propició la aparición de nuevos jugadores en el mercado con nuevos modelos de negocio que de manera más eficiente, satisfacía las necesidades de ese nuevo consumidor. Este nuevo paradigma, supone cambios, disrupción, innovación, nuevos empleos, ganadores… Pero también surgen perdedores. Todos aquellos que no se adapten poco a poco, serán eliminados del tablero, la digitalización de procesos, el aumento de eficiencia, la dismunición de las necesidades productivas incrementarán el desempleo, supndrá la eliminación de intermediarios, y por lo tanto el cierre de compañías…

Nos encontramos inmersos en un periodo de transición. Originándose así, un nuevo reparto de la riqueza entre los actores, y que durante toda la transición, como ha ocurrido a lo largo de la Historia, veremos como algunos participantes se adaptarán a la nueva situación aprovechando los excedentes que genera el sistema, mientras que otros jugadores si no son capaces de adaptarse, irán desapareciendo poco a poco.

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