Gowex, Gothan y la prensa

El derrumbe de Gowex ha sido la noticia que desde ayer comenzó a llenar prensa, redes sociales, blogs … alcanzando la máxima popularidad en sus 15 años de vida.

Pero… ¿quién es Gowex?

Let´s Gowex es una empresa de tecnología cuyo modelo de negocio consiste, y digo consiste y no consistía, principalmente en la creación, gestión y despliegue de redes wifi para diferentes actores ( ayuntamientos; universidades, operadores de telecomunicaciones, comercios…) fomentando la creación de una infraestructura compartida entre los clientes con el fin de repartir los costes de inversión, a parte de proponer diferentes servicios asociados a la utilización de la infraestructura: explotación de los datos asociados a los usuarios de la red; desarrollos con fines publicitarios; consultoría; housting… y por último un servicio de Bolsa de Telecomunicaciones donde los clientes pueden comprar o vender a los otros cliente de la red Gowex productos como ancho de banda, servicios de voz…( tremendamente similiar a una de las últimas invenciones de Enron). ¿No suena interesante?

El Mago de Oz de las empresas

La cara, una imagen de empresa tecnológica,  innovadora, orientada a la internacionalización. Han sido demasiados años de premios  a la innovación y a la excelencia  empresarialPremio Emprendedor del Año 2012 de Ernst & Young; Premio “CELTIC Excellence award” 2012; Mejor Empresa en los Premios del Día de Internet 2011…), años de la imagen de un CEO dinámico, presente en las redes sociales, y con un discurso que hablaba de orientación al cliente, sostenibilidad, responsabilidad, compromiso, innovación,ética, y confianza… Hechos que el mercado premió con la revalorización de las acciones de la compañía.

La cruz, como  indica el informe de GOTHAM CITY RESEARCH LLC, unas cuentas anuales que presentan una serie de incoherencias: gastos operativos que son declarados como inversiones; unos ratios de rentabiliad y facturación excesivamente superiores a los competidores del sector; discrepancias en la cifra de negocios y las carteras de clientes; operaciones circulares con  empresas que actuaban a la vez de proveedores y de clientes; activos (hotspots) sobrevalorados;  unas ganancias que realmente son un 90% inferior a lo declarado… La información contable declarada en los últimos años no ha reflejado la imagen fiel de la compañía, hecho que ha ratificado el propio Jenaro García. Resultados no reales que han permitdo a Gowex acceder a financiación tanto pública (líneas de mediación del ICO, créditos del Ministerio de Industria, préstamos del CDTI…) como privada ( por la cotizaciones en los mercados del MAB, NYSE Alternext; principalmente provieniente de fondos de inversión) por valor de miles millones de euros.

Sobre las opiniones

Sin lugar a dudas, lo que más duele es que nadie (o casi nadie) se percató de que la sombra que proyectaba Jenaro García era una distorsión que magnificaba la realidad, y la herida que ha abierto escuece demasiado.

Evidentemente la Dirección de Gowex ha infringido la ley, y debe responder por ello. Pero, esta herida, pone de manifiesto algunas carencias en los filtros y la regulación del sistema tanto en entes públicos (mercados de financiación, entidades  públicas de crédito o con líneas de subvención o ayudas..), como en empresas privadas (auditoras que deben velar por la imagen fiel, bancos que conceden financiación, fondos de inversión que diseñan productos financieros…). Y esta herida duele más si cabe porque el origen del escándalo viene de una firma privada Gotham City Research  que con la publicación y difusión de sus informes, actúan en base a intereses propios. Tal  y como ellos se describen su web “… nos centramos en la realización de Due-Dilligence…En la fecha de publicación de nuestros artículos, podemos tener posiciones a corto o largo plazo en las empresas cubiertas”.

Creo, que parte de la prensa ha adoptado una posición alarmista excesiva donde la mala práxis de una compañía parece que se va (o se debe) extender a casi la totalidad de la economía española: start-up, sistema financiero, marca país…

Gowex sólo por edad ya no es una start-up, fundada hace 15 años. A parte seamos coherentes, una start-up es una empresa incipiente, que le caracteriza su carácter innovador disruptivo y cuyo modelo de negocio aún no está perfectamente definido. Estamos en un caso totalmente distinto, nos encontramos con una empresa con una trayectoria en el mercado y que en sus cuentas anuales, las cuales han sido falseadas, se indicaba (fradulentamente) que tenía un modelo de negocio solvente.
Necesitamos del sistema financiero en su totalidad, con todos sus interlocutores (viejos y nuevos), para que den apoyo al desarrollo de las compañías y sus proyectos, a la economía real. Pero es necesario plantear reformas, y evoluciones del mismo para garantizar un crecimiento real y sostenible, donde se penalice la especulación.
Marcar a toda la economía de una región por este hecho creo que no tiene sentido, de hecho creo que me costaría incluso marcar a los propios trabajadores de Gowex, de dudar de su profesionalidad, de su esfuerzo, o de si realmente creían que los servicios de Gowex no eran reales.  La economía española, al igual que otras economías, está formada por cientos, miles de historias, de empresas, de la cuales tenemos ejemplos de todos los tipos, buenos y malos,  de  notoriedad local, nacional e internacional, y en diversos sectores. ¿A caso debimos juzgar a la totalidad de la economía estadounidense por el caso Enron?

A  los que nos gusta el mundo de la gestión, de la tecnología, lo que nos duele es que la oferta de Gowex encaja con el ecosistema de servicios requeridos por las “smart cities“, por la sociedad de la información, es decir, existe una demanda potencial para sus productos, por lo que Gowex podría haber sido una empresa que aportase valor al mercado. Se encontraba cimentada en un modelo de negocio real con una demanda real (muestra han sido los contratos firmados en Madrid, París, Burdeos, Marsella, Nueva York, San Francisco, Buenos Aires…) y con una competencia real.  Pero la ambición, la falta de integridad, la ausencia de responsabilidad social corporativa, han herido de muerte a un proyecto que podría haber sido, y han puesto en duda a inversores sobre las empresas con proyectos más o menos similares o que acuden a los mismo medios de financión.

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