El cine se reinventa, o no…

El cine busca reinventarse mediante el desarrollo y aplicación de tecnología. Concretamente desde finales del 2013, podemos disfrutar en Corea del Sur de los primeros cines que utilizan la tecnología Screen X, versionada ahora en el 2014 por la industria norteramericana como The Barco Escape System.

Estos sistemas consistente en la proyección de imágenes abarcando un total de  270º  de ángulo de visión. Sus impulsores argumentan que los espectadores podrán disfrutar de una experiencia “inmersiva”, sentir como forman parte de la película (este argumento de venta recuerda en exceso al utilizado con “exitoso” 3D) y por otro lado que la inversión que deben realizar las salas no es tan alta como como la que se debe realizar para proyectar en 3D, pues sólo es necesario incorporar las dos pantallas supletorias y dos nuevos proyectores. Eso sí, aún no existen contenidos que proyectar en este nuevo formato.

Proyector_Cinerama

Proyectores de cine formato Cinerama

No es la primera vez que la industria del cine experimenta con nuevas tecnologías, desde la inclusión del sonido o el color; a  innovaciones en materia de formatos Cinemascope, Panavision, Techniscope, Digital Cinema; hasta experimentos que buscaban el hiperrealismo como el odorama, el cinerama (que curisoamente recuerda al Screen X), el cinemascope o el cine en 4D. En todos los casos han supuesto inversiones que deben hacer frente los diferentes interlocutores del sector (básicamente los creadores de contenidos y los exhibidores de los mismos) para adaptar las infraestructuras para incorporar esas invenciones, y que en algunos casos han tenido unos resultados desastrosos

Sin lugar a dudas las salas de cine estarán encantadas en pensar que tras la reciente inversión en tecnología digital (tanto 2D, como 3D), deben volver a adaptar sus salas para ofertar una tercera opción de formato. Esto supondría que el cliente dispondría de tres posibilidades para ver la misma película (2D, 3D, y 270º), y bueno que llegaría a la friolera de seis versiones del mismo film si hubiese la posibilidad de elegir entre V.O. y dobladas. Auténticos quebraderos de cabeza para planificar las proyecciones por parte de las salas, que además tendrán que adquirir más versiones del mismo contenido (lo que supone más costes)  por lo que bajaría el beneficio por película. Además también puede convertirse en un auténtico quebraderos de cabeza para el espectador que tendrá que hacer frente a complejos horarios que indiquen sesiones, formatos y precios por sesión y formato… ¡todo ventajas!.

El sector cinematográfico lleva años diciendo que se encuentra en crisis, y siendo la postura oficial culpar a la piratería de todos los males que adolecen. Todos conocemos, las medidas que están utilizando para hacer frente a tal situación: concentración del sector, presión en la legislaciones nacionales e internacionales para tipificar delitos relacionados con la piratería, influir en la regulación sobre la neutralidad de la red, y bueno también innovación, pero… me  pregunto cuál es el fin de ésta. ¿Están utilizando esta innovación tecnológica (innovación de producto) para mejorar el servicio y por tanto la experiencia del usuario o es para evitar (creo que es más apropiado decir retrasar), la piratería? Es decir, la utilización del cine de 270º busca crear una experiencia diferenciadora de asistir al cine que sea lo suficientemente importante  para que el cliente descarte productos sustitutivos, o es para evitar los screener. Puede que incluso la finalidad sea cubrir ambas opciones. En cualquier caso, y con una visión a corto plazo, esta decisión es preocupante pues no va a solucionar el problema  real de fondo.

En el periodo 2001 a 2012 se ha experimentado una caída de la demanda (número de espectadores) de un 35,88%, el sector argumenta que se debe a los efectos de la piratería pues los clientes contando con una versión ilegal gratuita no tienen incentivos de ir al cine. No obstante, la recaudación en este periodo sólo descendió un 0,36% de los 616,42 millones de euros de 2001 a los 614,21 millones ya que el precio de la entrada ha experimentado un incremento del 155% (el precio medio de la entrada ha pasado de 4,20 € a 6,52 €). ¿Entonces, la subida de precio es reacción a la caída de la demanda para poder seguir haciendo frente a los costes, o la caída de la demanda es causado por la subida de precio?. ¿Conoce realmente el cine a su cliente?,¿Conoce la elasticidad de su demanda?

Dia de la Fiesta del Cine

Cola para comprar las entradas el día de la fiesta del cine

Parece que el problema del cine radica elasticidad de su demanda, es decir la sensabilidad con la que reaccionan los espectadores ante una variación de precio. Tal y como indica el Doctor Enrique Dans la demanda en el cine es elástica, por lo que una fluctuación del precio genera una variación del número de espectadores considerable. La Fiesta del Cine que ha mostrado varias veces unos resultados espectaculares, un incremento del 550% el número de espectadores con respecto a la semana anterior a su celebración (evidentemente habrá que calcular un coeficiente corrector que elimine a esos consumidores temporales movidos por el “efecto ganga”), y una mejor recaudación que el domingo de esa semana, día de máxima recaudación semanal, a pesar que esa semana seguía existiendo la piratería. Cabría pensar, que es el precio el factor que desincentiva al espectador real (no todo visualizador de películas piratas puede ser considerado como cliente potencial y perdido del cine).

El cliente de hoy no quiere “pluses tecnológicos”, sólo quiere una entrada más barata. Ver una película en cine, per se, ya es un producto distinto para el espectador frente ver la misma película en casa (legal o ilegal). Ir al cine es un ritual, es salir de casa, es el complemento a una cena o una tarde de compras, es un medio para acabar con el aburrimiento del domingo… Por lo tanto si las salas de cine dicen que no pueden reducir el valor de venta, a pesar que la recaudación media por película se ha incrementado un 123%,  la innovación del sector, a corto plazo, debe versar sobre el factor precio. Es necesario definir e implantar medidas orientadas a disminuir la estructura de costes (y los costes importantes no sólo el personal de taquilla); plantear nuevos acuerdos entre productores, distribuidores y exhibidores, aligerar la estructura de intermediarios, plantear productos complementarios que actúen como otra fuente de ingresos…  tal y como ha planteado el sector musical.

La innovación siempre ha sido, es y será esencial para cualquier organización en cualquier sector. No la innovación como entelequia, sino la innovación como realidad que debe repercutir en una mejora del valor diferencial de la organización, y pensando que la innovación no se limita a producto, sino que también son esenciales las innovaciones en procesos, en distribución o en modelos de negocio.

Deja un comentario